sábado, 11 de junio de 2016

Ana Frank, no pienso en la miseria, sino en la belleza que aún permanece


Ante esta situación de persecución y terror, encontró en las letras un refugio en el cual plasmar los hechos que acontecían en el entorno familiar, en la ciudad, y los cambios que ocurrían en ella con la entrada de la adolescencia






  (Frankfurt, 1929 - Campo de concentración de Bergen-Belsen, Alemania, 1945)


Annelies Marie Frank Hollander, mejor conocida como Ana Frank, fue una ‘niña’ muy objetiva y vivaz a la que le tocó la desdicha de vivir el holocausto en carne propia, trágico suceso que marcó el final de su vida.

Cuando Ana contaba con 13 años de edad, ella y ocho personas más, algunos de ellos miembros de su familia, permanecieron ocultos durante dos años en un anexo de un edificio, de apenas unos cuantos metros cuadrados, debido al exterminio nazi contra los judíos que tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial.

Ante esta situación de persecución y terror, encontró en las letras un refugio en el cual plasmar los hechos que acontecían en el entorno familiar, en la ciudad, y los cambios que ocurrían en ella con la entrada de la adolescencia.

Así fue como nació el Diario de Ana Frank, libro que ha sido traducido a 70 idiomas y ha transformado mentes, provocado comprensión, compasión, y devuelto las ganas de luchar a las más de 27 millones de personas que lo han leído.

A través de su diario, Ana quería trascender, quería que no fuera en vano todo lo que vivió. En su libro podemos apreciar cierta madurez en sus letras, pues fue una niña forzada a madurar, sin duda muy inteligente y aún más bondadosa.
La etapa que le tocó vivir fue sin duda muy dura, pero nos deja como enseñanza el no darnos por vencidos, el ser un poco como ella frente a las adversidades, llevando por delante las ganas de vivir.

Pese a todo lo que vivió, Frank afirma que aún cree en los buenos sentimientos de la humanidad.

No dejemos que su opinión al respecto se quede en el olvido.


Frases de Ana Frank

-“Me puedo sacudir de todo mientras escribo; mis penas desaparecen, mi coraje renace”.

-“No quiero haber vivido en vano como la mayoría de la gente. Quiero ser útil o llevar alegría a la gente, incluso las que nunca conocí. Quiero seguir viviendo incluso tras mi muerte”.

-“Hay una sola regla que necesitas recordar: ríete de todo y olvídate de todos. Suena egoísta, pero de hecho es la única cura para los que sufren de autocompasión”.

-“Aunque solo tengo 14 años, sé bastante bien qué quiero, sé quién está en lo cierto y quién equivocado. Tengo mis opiniones, mis propias ideas y principios y aunque parezca bastante loco de una adolescente, me siento más persona que un niño, me siento bastante más independiente que cualquiera”.

-“¿Quién iba a pensar que tanto se encendería en el alma de una niña?”.