domingo, 12 de junio de 2016

Ravi Shankar: música etérea y espiritual

Ravi tiene en su haber más de cien grabaciones, posee el Récord Guinness por la carrera internacional más larga, tiene catorce títulos honoríficos, tres Grammys y es miembro de la Academia Americana de Artes y Letras; y a pesar de los años, sigue siendo como alguna vez afirmó George Harrison, “el padrino de la música del mundo”.








BenarésRaj Británico7 de abril de 1920 - San DiegoEstados Unidos11 de diciembre de 2012)


De nariz grande, tez morena, cabello rizado, sonrisa amable y unas manos entrenadas para tocar con un misticismo único, el músico Ravi Shankar a pesar de los años sigue siendo como alguna vez afirmó George Harrison, “el padrino de la música del mundo”.
Ravi nació en 1920 en la ciudad santa de Benarés, en la India, a las orillas del Ganges (río que con sus aguas sagradas tiene el poder de limpiar los pecados del alma y, al morir, liberarla del ciclo de la reencarnación).

Él fue el encargado de popularizar el sitar, instrumento de cuerda pulsada similar a la guitarra, con un largo cuello que consta de 6 cuerdas melódicas y se identifica gracias a los sonidos metálicos y a sus glissandos (que constan básicamente de pasar de un sonido agudo a uno grave, haciendo que se escuchen todos los sonidos intermedios posibles que este produce).

Este instrumento principalmente se usa para tocar “ragas”, que son los modos melódicos que crean ondas emocionales basadas en cinco notas musicales. En la tradición india, estos se interpretan según la hora del día y la estación del año.
Ravi decía que “el propósito más elevado de la música india es develar la esencia que ella refleja. En este aspecto, el ‘raga’ resulta uno de los medios por los cuales dicha esencia es aprendida. A través de la música uno puede llegar a Dios”.

El sonido de sus melodías sobrepasa los sentidos, rompiendo los esquemas habituales a los que los oídos están acostumbrados y ofreciendo así una sensación etérea y una conexión espiritual.

A la edad de diez años se fue a París junto con la compañía de danza de la que su hermano mayor era miembro; ahí pasó su adolescencia dedicado a escuchar los ritmos de su cultura. En ese momento, se dio cuenta de que la audiencia occidental apreciaba y respetaba la música india, así que decidió brindársela.

Posteriormente Ravi regresó a Maihar, India, a estudiar el sitar con el gurú Allaudin Khan (también guía espiritual del joven músico). Seis años después finalizó sus estudios y se mudó a Mumbai, donde comenzó a componer música para ballet, compañías de teatro, radio y bandas sonoras para Bollywood (el Hollywood de la India); durante ese periodo comenzó a dar recitales y hacer música con el violinista americano Yehudi Menuhin, con el que más adelante grabaría tres álbumes.

Para los años 60 se había convertido en un embajador de la música india en el mundo occidental: participó en el Festival Pop de Monterrey, y en el Festival de Música y Arte de Woodstock en 1966.

Aunado a lo anterior, George Harrison (integrante del grupo británico The Beatles) comenzó a tomar clases con él de sitar y juntos se fueron de gira e incluso hicieron una versión de Norwegian Wood con sitar.

En 1971, cuando Bangladesh se puso en la mira del mundo por el conflicto armado entre las fuerzas Paquistaníes y la India Musulmana (mismo que sacó a relucir el hambre, la violencia y las privatizaciones que sufrían los civiles del país), ambos organizaron el concierto para Bangladesh, celebrado el 1º de agosto en Nueva York, donde participaron, además de los propios Ravi y Harrison, artistas como Bob Dylan, Eric Clapton, Ringo Starr, entre otros. El dinero recaudado gracias al evento fue donado a la UNICEF.

En 1978 publicó su autobiografía llamada “Mi vida, mi música”, en la que Phillip Glass colaboró escribiendo un prólogo, y Menuhin hizo lo propio con la introducción. Este libro habla sobre el arte de la música, la cultura de la India y el descubrimiento de uno mismo a través de un instrumento como el sitar.

En 1987, Ravi añadió música electrónica a su tradicional sonido, al tiempo que continuó componiendo música de orquesta combinando el sonido occidental y los instrumentos indios, incluyendo una colaboración con Glass en 1990 en su álbum Passages, donde destaca la canción ‘Offering’.

Estuvo casado en dos ocasiones y tuvo dos hijas que también están inmersas en este melodioso mundo: la músico sitarista y compositora Anoushka Shankar, y la cantante, compositora, pianista y actriz Norah Jones.


Ravi murió en California en el 2012, a la edad de 92 años, por problemas respiratorios. Tiene en su haber más de cien grabaciones, posee el Récord Guinness por la carrera internacional más larga, tiene catorce títulos honoríficos, tres Grammys y es miembro de la Academia Americana de Artes y Letras.